Pero, ¿Hay Ricos en España?

Por Fernando González Urbaneja

Artículo originalmente publicado en ABC Economía, 3 de julio de 2001

El debate fiscal alentado desde el socialismo renovado, que irrita a los clásicos del PSOE, revisa la progresividad de los impuestos, justo cuando muchos ciudadanos completan su declaración de renta. Y por progresividad se entiende que los ricos paguen más, pero cabe preguntarse a la vista de los datos: ¿hay ricos en España? ¿les conocen en Hacienda?

El IRPF aparece para algunos como el impuesto estelar, el escenario de la relación del ciudadano con el fisco. No es así, se trata de un impuesto más, con mucha carga ideológica, demasiada ofuscación, que da mucho trajín, pero ni es el primer impuesto, ni el que más recauda, ni el más eficaz. En teoría el IRPF debería ser el impuesto por antonomasia ya que gira sobre todas las rentas percibidas y sobre todas las personas que las obtienen. Sin embargo el impuesto lleva mucho castigo en forma de crédito fiscal (casi una cuarta parte de la recaudación potencial), bastante fraude (entre un 20% y un 33%), mucho coste de gestión, para Hacienda y para los particulares y las empresas, y mucho enredo para el contribuyente. No insistiré sobre estos argumentos. Sólo quiero referirme al núcleo central que envuelve la actual polémica: la progresividad de este impuesto. Algún amable lector me acusa de aversión a los impuestos e infiere incluso que pretendo quitar impuestos a los ricos. No llego a tanto, solo trato de argumentar y de sugerir en pro de una fiscalidad eficaz.

Y en este sentido llama la atención lo igualitario que es este país; visto desde la información que aporta el conjunto de las declaraciones de renta, en España apenas hay ricos (quizá han emigrado sus domicilios o se apellidan S.L. o S.A. o sencillamente es que no hay). Apenas hay personas con ingresos anuales que justifiquen la circulación de coches que cuestan más de seis millónes o la oferta, inmediatamente satisfecha, de viviendas con precios superiores a cincuenta millónes que se venden como bolsas de pipas a la puerta de un colegio, sobre plano y con recomendación. A la vista del cuadro adjunto referido a las declaraciones de 1996, último disponible con datos desagregados, solo el 1% de los declarantes confesaban bases imponibles superiores a diez millónes de pesetas, por las cuales tenían que satisfacer a Hacienda cuotas algo por encima de un tercio de esa renta sometida al impuesto.

Renta 1996
Tramo1 Declarantes Base imponible total1 Cuota total Tipo efectivo
10 a 25 125.000 1.700.000 600.000 35%
25 a 50 11.500 360.000 165.000 43%
Más de 50 3.400 270.000 135.000 50%
Total 1 140.000 2.330.000 900.000 38%
Total 2 14.620.000 32.260.000 4.920.000 15%
Total 1/2 1% 7% 18%
(1) Cifras en millónes

Y no creo que estemos ante una situación de fraude generalizado como ocurría hace un cuarto de siglo, sino más bien ante una huida del IRPF por parte de los contribuyentes sometidos a los tipos más altos, y consiguientemente ante la desnaturalización de la pretendida progresividad. ¡Pues que se cambien las normas y que paguen más los ricos! Puede ser un argumento compartido, popular, pero la realidad es tozuda, los ricos huyen del IRPF, más aun lo hacen con la legalidad en la mano. El impuesto de sociedades es mucho más benigno que el de la renta y no son pocos los contribuyentes que, sin violar las normas, pueden migrar sus rentas hacia el impuesto más amable.

La progresividad real del IRPF es dudosa, es sólo para algunos, para los forzados a ello. Se trata de un impuesto que recauda en las rentas declaradas como salarios y honorarios profesionales, que lo hace por el mecanismo de la retención en origen, y que está muy lejos de lo que se pretende con él y de lo que es el espíritu de la imposición personal. Se puede quedar bien ante el público en general defendiendo la progresividad, pero se trata más de palabras que de realidades. Miren el cuadro adjunto y reflexionen: ¿sólo 15.000 contribuyentes obtuvieron rentas superiores a 25 millónes de pesetas en el año 1996? Sospecho que más de uno de ustedes es capaz de hacer una lista de miembros de ese club con más candidatos. Y en materia fiscal es más importante el realismo que la apariencia, aunque ésta sea muy hidalga. Además no desesperen, ese 1% de ricos confesos, que suma el 7% de las bases imponibles, aportó el 18% de la recaudación.